En este espacio se publicará experiencias, reseñas, críticas y notas informativas, todo con fines investigativos.

He encontrado muchos conflictos en mi incipiente carrera como educadora, dilemas que he agrupado en tres puntos. Mi confrontación contra el sistema educativo, la cultura asimilacionista de mi país (y muchos otros latinoamericanos) y mi rol como profesora de idiomas en mi contexto.

Sé que muchos colegas también están en la etapa de no saber si se debe “hacer lo correcto” o cuestionarlo todo y romper algunas reglas… ¿Pero no se enseña en la escuela que “romper las reglas es malo”?

 El miedo al desequilibrio, al caos y a perder el control hacen que muchos no se arriesguen. La pesadilla de cualquier profesor es la bulla, el desorden, todos conversando en voz alta, la indiferencia, los “chicos problema”. 

Elegí Educación porque el conocimiento era mi pasión. Asumí que aprender y transmitírselo al resto iba a ser más que satisfactorio. No me equivoqué, pero aprendí algo más grande: educar es humanizarse, es inspirar, es magia, es experimentar, es conexión entre muchas almas. 

Esta es una introducción a lo que estaré publicando en adelante. ¿Me voy a equivocar? Probablemente sí; pero como suelo decir a mis estudiantes porque lo leí por ahí: si cierras la puerta a los errores, también estás cerrando la puerta a la verdad.

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